Reseña: Rodin

Título original: Rodin Director: Jacques Doillon. Reparto: Vincent Lindon, Izïa Higelin, Séverine Caneele, Edward Akrout, Olivia Baes Género: Drama, Romántico, Biopic País: Francia Duración: 119 minutos Estreno: 08 de diciembre 2017           Por: Alan Huarte Últimamente el mundo de la cinematografía nos ha complacido con películas del tipo biografía histórica o biopic, y “Rodin” es el film vigente en esta lista. El director Jacques Doillon nos ofrece una película con actuaciones ejemplares pero con una historia que nos deja mucho que deber. Este largometraje está ambientado en París en el año 1880 y cuenta la historia del escultor Auguste Rodin, el que a sus 40 años de edad recibe el primer trabajo artístico para el Estado: la Puerta del Infierno, la cual está compuesta por diferentes figuras, algunas de ellas harán que sea reconocido en todo el mundo, como son “El Beso” o “El Pensador”. El problema con la trama es la falta de una narrativa o línea argumental coherente, aunque se conserve el orden cronológico, el espectador se pierde por completo con nombres desconocidos o eventos faltantes y siempre necesita pensar en lo que sucedió antes en la película para finalmente comprender lo que ocurrió anteriormente. Todo avanza a un ritmo demasiado lento y las escenas parecen estar mal conectadas entre sí. Nombres como el de Cézanne, el de Monet o Balzac no dejarán de aparecer, pero las referencias a ellos serán tan evidentes y ordinarias como la misma historia: una turbulenta relación llena de celos, gritos, reacciones exageradas y rabietas infantiles. Jacques Doillon pierde varios minutos de película en el desquiciado sinsentido amoroso olvidándose del nombre impreso en su cartel a costa de una trama que ni la interpretación de Vincent Lindon como Rodin puede salvar el filme, ya que por la dirección que le han dado al actor parece vagar por el set con aspecto miserable y perdido. Sobre todo resulta difícil empatizar con los demás personajes porque no tienes idea de lo que acaba de pasar. Existen, no obstante, momentos que destacan en la cinta, como el uso de sepia en todo, pues esto realmente ubica la película al tiempo. Los sets, la mayoría de los cuales están dentro de los estudios del artista, le dan a uno una sensación real del proceso de escultura. La selección de extremidades y cabezas que se encuentran alrededor dan a la película un aire extrañamente surrealista, ofreciendo así un entorno visual que es muy bueno. Sin embargo, el transcurso del largometraje nos obliga a resignarnos a la mediocre verdad del argumento, y, en última instancia, nos destroza con un ritmo narrativo fastidioso y exasperante.