Reseña: Max: The curse of brotherhood

El juego independiente que vio la luz en 2013 regresa ahora en su versión de Nintendo Switch con algunas mejoras. 

La historia comienza con Max queriendo deseando deshacerse de su “molesto” hermano y recitando un hechizo que encuentra en internet  aparece un ente que se lo lleva a  otra dimensión y es cuando Max se retracta de su deseo y se embarca en una aventura para rescatar  a Felix.

 

Si bien este juego ya lo vimos en otras consolas hace varios años lo verdaderamente importante de esta nueva versión para Switch es su portabilidad y es que se nota que fue hecho para jugarlo en la pantalla de la consola de Nintendo debido a sus controles táctiles que lo hacen imposible jugarlo en el modo casero. 

El juego de plataformas y puzzle corre bastante bien, gráficamente no tiene muchas diferencias en comparación en otras consolas; el verdadero cambio viene en cuanto a los controles táctiles para utilizar el “marcador” que es el dispositivo que nos ayuda en nuestra aventura y que actualmente muy pocos juegos de Switch utilizan, desgraciadamente está opción táctil le falto un poco de optimización ya que en varias ocasiones falla a la hora de resolver puzzles haciéndolo un poco tedioso. 

En general , “Max: The curse of brotherhood” es una buena adaptación para llevar que si nunca lo has probado esta es una gran oportunidad, sobre todo si disfrutas de juegos de acertijos y plataformas. 

 

 

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Post Author: Daniel Aguilar

Comunicólogo de profesión, amante del cine, creador de las teorías sin base y nerdo del cine de superheróes y los videojuegos.