Reseña: Limonada

Título original: Lemonade

Director: Ioana Uricaru

Reparto:  Mãlina Manovici, Dylan Smith, Steve Bacic

País: Rumanía

Género: Drama

Año: 2019

Duración:  88 mins

Estreno: 9 de agosto de 2019

 

Con un escenario actual donde desafortunadamente el tema de la migración acapara los diarios por las razones más inhumanas, Ioana Uricaru retoma la crudeza de una realidad que día a día nos supera y a través de esta nueva ola de cine rumano logra tocar esas fibras que se encuentran tan expuestas de una forma que más que sorprendernos busca darle voz a las injusticias que ocurren con quienes buscan, en este caso, el sueño americano.

Mientras trabajaba en los Estados Unidos con una visa temporal como enfermera, Mara, una madre soltera de 30 años de Rumania, se casa con Daniel, un estadounidense. Después de la llegada de su hijo Dragos, todo parece haber encajado perfectamente. Sin embargo, cuando el proceso de obtener la tarjeta de residente permanente se desvía inesperadamente del rumbo, Mara se enfrenta a abusos de poder en todos los niveles y se ve obligada a responder una pregunta oscura sobre sí misma: ¿hasta dónde llegaría para obtener lo que desea? El personaje protagónico, Mara, es interpretado por Mălina Manovici (Graduación).

“Limonada” es apenas el segundo largometraje dirigido por Uricaru y se conforma igualmente por actores de poca trayectoria, si bien se adaptan con facilidad a una cinta sobria que plantea una historia tristemente posible de pocos adornos que va directo a mostrar con frialdad la travesía de sufrimiento de una migrante. Podría decirse que realmente no hay sorpresas para aquel que esté tan solo un poco atento a las noticias actualmente, aunque también es posible que el desenlace pueda sorprender incluso a los más enterados.

No es, sin embargo, lo inesperado lo que busca la cinta. Aun con breves instantes ligeros que alivian un poco de tensión, “Limonada” es un baño de drama y momentos que incomodan y llegan a estresar al espectador que se adentra y y vive las penurias de la protagonista. Incluso la fotografía, la música y el valor cinematográfico cae en un “segundo plano” al mostrar una trama que se siente real y que absorbe.

Bajo esa perspectiva, la película deja algunos cabos sueltos y no profundiza demasiado, ni siquiera cuenta con un final que podamos asegurar que es un final completamente cerrado, aunque tampoco se trata de una obra que te haga pensar en extremo o que cambie tu visión completamente. Se siente como una protesta justificada que nos insta a ponernos en la piel de cada migrante y que posiblemente influya en la manera en la que vivimos estas realidades que nos han tocado vivir.

 

¡Interactúa con nosotros!

Comentarios

Post Author: Enrique Bohórquez

En matrimonio con la ciencia, pero amante de las letras, la historia y la farándula,