Reseña: Leto, Un Verano de Amor y Rock

Título original: Leto

Director: Kirill Serebrennikov

Reparto: Teo Yoo, Irina Starshenbaum, Roman Bilyk

País: Rusia, Francia

Género: Biografía, música, romance

Año: 2018

Duración: 128 min.

Estreno: 12 de julio de 2019

 

Rodeado de rumores de persecución política debido a su corriente ideológica, el director ruso Serebrennikov se encarga de crear una cinta original, fresca y sincera, con una belleza visual innegable aunque enfocada en contar más sobre las emociones que en contar realmente una historia con un principio y final definidos.

Leningrado, verano a principios de los 80. Traficando LPs de Lou Reed y David Bowie, la escena subterránea de rock brota en la antesala de la Perestroïka. Un día, Mike, un músico con cierta reputación, y su bella esposa Natasha conocen al joven y enigmático Viktor Tsoï. Juntos, cambiarán el destino del rock and roll en la Unión Soviética.

Algunas sinopsis la pintan como un romance juvenil, como una crítica social a la Unión Soviética, un reclamo. Algunos avances dejan ver una historia de la música, de liberación artística. Creo que en el fondo podríamos decir que durante sus casi 2 horas toca todos estos temas, pero realmente no se trata sobre ninguno en específico. Es un retrato del unos años difíciles para la juventud que le tocó vivir en una nación que desapareció pero que dejó su huella.

A través de la historia de dos compositores de los 80’s, Viktor Tsoï y Mike Naumenko la pantalla nos guía tres décadas atrás en un viaje en blanco y negro que utiliza los clásicos del rock, los efecto visuales y la introducción del color para mostrarnos los pensamientos y las emociones de dos generaciones: una conservadora reflejada en un Mike absorto en cumplir las normas y estancado en la inspiración, y un Viktor que quiere innovar y contradecir lo ya establecido. Y luego está Natasha, el amor de Mike que deberá enfrentarse a la tentación por la llegada de Viktor.

 

Y, sin embargo, no es la carrera de los músicos ni el trío amoroso lo que prevalece. Es adentrarse en un mundo de represión y sentirse reprimido. Es la esperanza y amor en las canciones de Lou Reed, la rebeldía de “Psycho Killer” de Talking Heads, el viaje con la pluma de Iggy Pop y el canto a la libertad de la propia “Leto” de Viktor. Todas ellas introducidas en la trama no solo como un segmento musical, sino como parte de la historia que viven no solo los protagonistas, sino los personajes en general de este mundo que retratan.

A pesar de su aparente formato “vintage” es una película que aplica con gran éxito la animación en diferentes puntos de sus escenas musicales y refuerzan a la perfección lo que tratan de hacer llegar al público. Las actuaciones y sobre todo las interpretaciones musicales lucen tan naturales que uno se siente parte de cada canción.

Como comencé diciendo, ya sea por costumbre o por norma no escrita “Leto, Un Verano de Amor y Rock” no encaja en las cintas con principio y final definido, no hay realmente algo que llamemos “tema central” y eso bien o mal la convierten en una experiencia multisensorial agradable pero poco complaciente a espectadores que busquen ir a ver el desarrollo de una historia. De hecho los primeros minutos de la cinta básicamente es una fiesta sin rumbo, pero conforme los minutos pasan se le toma aprecio y se encuentra su verdadero valor, independientemente de haber o no satisfecho las expectativas.

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Post Author: Enrique Bohórquez

En matrimonio con la ciencia, pero amante de las letras, la historia y la farándula,