Reseña: 108 costuras

Director:  Fernando Kalife

Reparto:  Kuno Becker, Jose Ángel Bichir, Ximena Navarrete

País: México

Género: Drama, familia, deporte

Año: 2019

Duración: 110 min.

Estreno: 4 de octubre de 2019

 

Dentro de un contexto actual en el que el béisbol comienza a tener mayor promoción de la mano del mismísimo presidente y un elenco que reúne a Kuno Becker y a la herencia Bichir, “108 Costuras” llega con impulso mediático y una historia que apela a lo emotivo sin llegar a abandonar una trama más bien superficial y poco propositiva.

Desde pequeños, Mauricio y Reynaldo sueñan con llegar a ser jugadores profesionales de béisbol. Pasan los días jugando e imaginándose en las Grandes Ligas hasta que consiguen entrar en la academia más prestigiosa de México. Los años pasan y gracias a su juego terminan convirtiéndose en el dúo indestructible. Pero algo inesperado cambiará la vida de Reynaldo en el mejor momento de su carrera, y la fama, el éxito y los contratos millonarios empezaran a debilitar su amistad. 

La cinta de Fernando Kalife se define por una indefinición, si se me permite la rebuscada expresión. Busca abarcar el romance, la amistad, el crecimiento, el drama y el deporte pero al final no se elige realmente su eje clave, lo que no implica que falle en todos los aspectos, pero sí que es arroz de todos los moles pero no cuaja en ninguno.

Quizás su principal debilidad es el crecimiento confuso de sus personajes que durante el primer tercio de la cinta pasan de su infancia a la pubertad y la juventud temprana en la que no solo no queda claro el arco de los protagonistas, sino que incluso identificarlos no es una tarea tan trivial. Se concibe como una parte clave para entender la amistad y el amor entre los principales, pero termina aportando más bien poco a la juventud más “madura” en la que realmente se enfoca al final.

Es ya en su etapa más adulta en la que la química de Becker, Bichir y Navarrete no se nota tan natural, y a veces raya en lo cursi, pero es también cuando vertiginosamente nos decantamos a darle más peso al deporte, pero al deporte desde un punto de vista romántico en la que todo comienza a gira a su entorno y, a la vez, no se muestra demasiado de él.

Y de pronto, para el tercio final, “108 Costuras” envuelve de lleno un drama que pone en aprieto la amistad, el drama y el juego, logrando ser el momento en el que más se siente como un conjunto armónico a una cinta que por una hora se siente por instantes inconexa.

De los mensajes que nos emite esta coproducción de Gastón Pavlovi, destacan la amistad y al amor al béisbol de sus protagonistas, que dentro de su propia obra son los que mejor se defienden aun sin ser íconos memorables. Porque, como dice la gente: “el que mucho abarca poco aprieta”, aunque eso sí, tenemos una carencia de cintas que promuevan el ejercicio y aun más de un deporte con tanta arraigo en nuestro país, y ahí “108 Costuras” tiene un gran mérito.

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Post Author: Enrique Bohórquez

En matrimonio con la ciencia, pero amante de las letras, la historia y la farándula,