“Muchachas de uniforme”: La primera cinta lésbica

Un internado, una directora odiosa, una maestra dulce, y un grupo de adolescentes con la hormona a todo lo que da es lo que nos brinda “Muchachas de uniforme”, una cinta de 1931 que llegó directo de Alemania para colocarse como el primer largometraje en retratar el tema lésbico.

Pareciera raro que en aquellos años se tratara este tema, de por sí mostrar un beso entre un hombre y una mujer era un escándalo, y recordemos que aún para la década de los 40 se desató un escándalo cuando a Rita Hayworth se le ocurrió hacer un “striptease” –sólo se quitó los guantes al ritmo de “Put de blame on me”- en “Gilda” (1946), pero entonces ¿cómo fue que llegó el tema lésbico al cine?

 

El primer beso entre mujeres

En 1930 veíamos a Marlene Dietrich en “Morocco” portando un sombrero de copa y un frac dando vida a una cantante que roba un beso a una mujer que le ha regalado una flor; este momento es considerado el primer beso lésbico en la gran pantalla.

Recordemos que a Dietrich se le considera un icono de la comunidad LGBT, pues además de que jamás tuvo miedo de interpretar papeles que marcaran su supuesta bisexualidad, los rumores dicen que la diva sostuvo un romance con otra estrella del cine de la época: Greta Garbo. Lo que se sabe es que ambas mujeres descubrieron su sexualidad cuando las dos comenzaron a trabajar en Hollywood, sin embargo, se dice que Dietrich rompió los votos de confidencialidad y Garbo decidió dar por terminado el romance.

De acuerdo con el libro “Greta & Marlene. Safo va a Hollywood” de la periodista Diana McLellan, “la discreción y la lealtad eran dos cualidades que Greta Lovisa Gustaffson siempre había exigido a sus amigas”, por lo que la escritora entiende que la traición de Marlene fue la causa del enfado entre las dos mujeres, y lo que ocasionó que ambas negaran haber tenido cualquier tipo de relación, pues incluso negaban haberse conocido en el rodaje de “Bajo la máscara del placer”.

 

Temática de lesbianismo en los 30

No es de extrañarse que, en aquellos años, cuando aún había demasiado que contar, cualquier tema que surgiera era bienvenido en las producciones de cine, pero nadie imaginaría que el tema de la homosexualidad –sobre todo entre mujeres- podría haberse expuesto en la década de los 30.

“Muchachas de uniforme” fue hecha con el mero propósito de generar ganancias y de entretener al público, pues no buscaba volverse un hito.

La cinta está inspirada en el libro “La niña Manuela” de Christa Winsloe (quien además aportó ideas para el guion), y cuenta la historia de Manuela, una joven que ha quedado huérfana y que ahora está al cuidado de su tía, quien al no poder cuidarla la lleva a un internado de señoritas.

Una vez ahí conocerá a la señorita von Bernburg, la profesora de las que todas las alumnas están enamoradas y Manuela no es la excepción, pero hay una diferencia con el resto: la profesora le corresponde, esto es visible gracias a las miradas -nada sutiles- que intercambian. 

Además, todas las noches antes de dormir, la señorita von Bernburg da un beso de buenas noches en la frente de todas las alumnas, excepto a Manuela, pues no resiste y decide besarla en los labios.

Tras una presentación teatral de la escuela, Manuela y sus compañeras beben un ponche que contiene alcohol y es cuando Manuela confiesa su amor por la señorita von Bernburg; la directora al enterarse decide castigarla, y prohíbe a las demás alumnas y a la profesora dirigirle la palabra, pues no permitirá escándalos en su escuela.

Pero el amor de Manuela –que resulta más bien un amor platónico más que sexual- es demasiado grande y amenaza con suicidarse si ese amor debe ocultarse. Este final sólo pudo verse en Estados Unidos, mientras que para Alemania y el resto de Europa se mantuvo un final en el que las compañeras rescatan a Manuela.

Esta cinta es una curiosidad perdida entre las miles de producciones que existen de la época, y se vuelve aún más rara por el contexto histórico en que se rodó, pues además de la temática que toca, todo el elenco está conformado por mujeres incluida la escritora Erika Mann, hija del premio Nobel Thomas Mann. La dirección del film estuvo a cargo de Leontine Sagan y, como se había mencionado, la autora original de la novela apoyó en el guion.

Esta cinta ha quedado para muchos en el olvido –o quizá hasta en la ignorancia- pero no cabe duda que se trata de una de las cintas que cambió el camino de la industria y que resulta demasiado adelantada a su tiempo.

Versión mexicana

Para 1951 Alfredo B. Crevenna (“Teresa”) adaptó la novela en una versión mexicana protagonizada por Irasemna Dilián y Marga López, pero después les hablaremos de esta cinta que corresponde al final de la época dorada del cine mexicano.

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Post Author: Ariadna Juárez

¡Amo el cine! Todas sus facetas, todos sus géneros y cada época. Además amo el periodismo, escribir no sólo es mi profesión, es mi pasión.